La presencia sefardí en la Raya de Aliste hunde sus raíces en el trauma del Edicto de Expulsión de los judíos de 1492. Aquel decreto no solo supuso el fin de las juderías abiertas, sino que obligó a miles de familias a elegir entre el exilio o una conversión forzosa que fragmentó su identidad. Para muchos, la frontera se convirtió en un espacio de supervivencia donde nació el fenómeno del criptojudaísmo: la práctica clandestina de la "Ley de Moisés" tras una fachada de fe cristiana.
La reconstrucción de esta memoria no se basa en leyendas, sino en la lectura crítica de los procesos inquisitoriales. La implacable maquinaria del Santo Oficio —con su red de delaciones, torturas y confiscaciones— persiguió sistemáticamente esta resistencia espiritual. Sin embargo, en una paradoja de la historia, el celo burocrático de los tribunales de Coimbra se ha convertido, hoy, en nuestra principal evidencia histórica para devolver nombre y destinos a quienes hicieron de Nuez su hogar y su refugio, documentando las redes de parentesco y comercio que sostuvieron la identidad sefardí de la Raya.
El recorrido a través de estos seis expedientes no solo rescata nombres del olvido; reconstruye la identidad de un territorio. Las evidencias halladas en los archivos de la Inquisición portuguesa permiten concluir que Nuez fue un nodo vital de resistencia y supervivencia.
El legado de una comunidad invisible
La investigación confirma que, durante los siglos XVI y XVII, Nuez y el entorno de Trabazos funcionaron como un "tercer espacio" en la frontera. Aquí, la lejanía de los centros de poder y la porosidad de La Raya permitieron que familias de plateros, mercaderes y barberos mantuvieran viva la "Ley de Moisés" en la más absoluta intimidad.
Esta geografía del silencio se apoyaba en una red de solidaridad transfronteriza: cuando el peligro acechaba en Bragança, los hogares de Nuez ofrecían refugio; cuando la presión en Castilla aumentaba, las rutas hacia Portugal se convertían en vías de escape. No eran comunidades aisladas, sino una única "Nación" que latía a ambos lados de una línea divisoria que, para ellos, era inexistente.
Tres claves de una resistencia bicentenaria:
✡ Dinamismo Económico: Los perfiles procesados revelan que la comunidad conversa fue un motor de esplendor para la Villa. Su dominio del comercio y la artesanía de lujo (seda y plata) conectó a Aliste con las redes financieras más importantes de Castilla y Portugal.
✡ Un tejido social sin fronteras: Los apellidos Vaz, Pimentel o Mezquita demuestran que la frontera política era inexistente para la fe. Nuez y Bragança formaban un único cuerpo social, unido por lazos de sangre, oficio y solidaridad.
✡ De la Raya al Nuevo Mundo: El hallazgo de figuras como Gaspar de León expande nuestra visión. Aliste no era el final del camino, sino el punto de partida de una red transatlántica que llevó la identidad sefardí hasta las Indias.
Una historia de supervivencia
Nuez y Trabazos se revelan hoy como nodos inseparables en una misma red de supervivencia. Aunque estos expedientes consolidan a Nuez como un enclave protagonista del criptojudaísmo en Zamora, la investigación sigue sumando piezas a este rompecabezas histórico. El estudio de la Raya alistana permanece activo y en constante evolución, con el horizonte puesto en los vínculos que aún quedan por desenterrar en este territorio de frontera, honrando siempre la memoria de quienes resistieron en silencio.
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Cita sugerida: Domínguez Fernández, J. M. (2024). La "Villa" de Nuez (Zamora): Cuna y refugio de criptojudíos en La Raya de Aliste y Tras-os-Montes. Comunicación presentada en el III Congreso Internacional Zamora Sefardí, Zamora, España. Pendiente de publicación